martes, 15 de mayo de 2018

¿Por qué es importante causar una buena impresión a quien entrevistamos?

Las personas que nos dedicamos a la selección de personal estamos en contacto continuo con aspirantes; profesionales que buscan un nuevo futuro profesional. A pesar de que este aspecto, bajo mi punto de vista, es fantástico ya que nos permite conocer a una gran variedad de personas, aproximarnos a profesiones ajenas a la nuestra y conocer otras realidades del entorno laboral, tenemos que ser conscientes de que todo contacto que hagamos puede repercutir para bien o para mal en nuestra compañía.

1. Representamos a la empresa cada vez que contactamos con  aspirantes: Somos nosotros y nosotras quienes contactamos con postulantes, pero detrás nuestro nos respalda una empresa. Tenemos que ser conscientes que el buen trato que damos a los demás, la profesionalidad que mostramos, nuestra forma de comunicarnos, el tipo de preguntas que hacemos y cómo nos comportamos, para la otra persona puede ser el reflejo de la compañía. De hecho, es tan importante la primera impresión que causamos, que es posible que despertemos motivación al candidato/a por trabajar en nuestra empresa o en el caso contrario, un rechazo absoluto.

Y es que los y las aspirantes es fácil que sobregeneralicen que la empresa es un reflejo de nosotros/as. Por ejemplo, si un entrevistador cae en el error de preguntar si tiene hijos a una mujer (como expliqué en mi post Lo que no te pueden preguntar en una entrevista, esta pregunta está prohibida), la chica es posible que piense que nuestra empresa discrimina al sexo femenino.

2. Las personas que entrevistamos podrían ser mañana nuestros clientes: Detrás de cada persona que conocemos hay un historial. Hay un sujeto que viene con su red de contactos que incluye clientes, proveedores, amistades, colegas de profesión y un largo etcétera. ¿Quién no te dice que a quien entrevistas hoy, mañana no podría ser tu nuevo cliente? Sobre todo para los que trabajáis en consultora o Empresa de Trabajo Temporal esta situación se genera en algunas ocasiones; personas entrevistadas que posteriormente contratan tus servicios o recomiendan a otra empresa que trabajen contigo.


3. Somos embajadores/as de la empresa y captadores/as de talento: En muchas ocasiones nuestro trabajo incluye participar en foros de empleo, charlas o eventos de reclutamiento en universidades u otras entidades, gran parte de las veces con el objetivo de atraer nuevo talento. En este tipo de acontecimientos la atención que prestemos a los demás, lo bien que sepamos hablar de nuestra compañía, nuestro saber estar y la simpatía que mostremos será crucial para captar gente.

4. Nuestro trabajo puede favorecer o perjudicar la reputación de la compañía: Teniendo en cuenta el papel que ejercen las redes sociales en nuestras vidas, se puede dar el caso que personas que hayamos entrevistado hagan un comentario en LinkedIn, Facebook o Twitter reconociendo nuestro trabajo para bien o si no hemos acertado, para mal, y en este último caso es fácil que dañe la reputación de la empresa, además de la nuestra.


5. Todas las personas que conocemos se merecen recibir un buen trato por nuestra parte: Cualquier profesional que conozcamos se merece que le tratemos con dedicación y esmero. Pensemos que estas personas han empleado tiempo en conocer nuestra empresa, en venir a nuestras oficinas y que además es posible que sientan cierto nerviosismo al tener que afrontar una entrevista. Por estos motivos, por nuestra ética profesional y por respeto, debemos procurar causar una buena impresión y hacerles sentir en un ambiente confortable.


Por todo lo explicado, me resulta esencial que pongamos para desempeñar nuestro trabajo personas con capacidades como orientación a las personas, empatía y comunicación. Personas que respeten a los demás, prudentes en lo que preguntan, sin prejuicios, flexibles y con orientación al resultado.

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