martes, 10 de enero de 2017

7 habilidades que desarrollas cuando buscas trabajo

La búsqueda de empleo es un proceso de transición lleno de incertidumbre y esto es un aspecto que no es tan fácil de gestionar, sobre todo cuando tenemos cierta prisa por incorporarnos en un nuevo trabajo. Es una montaña rusa; tener una entrevista comporta una inyección de energía pero afrontar un no posteriormente genera malestar a la persona. Aunque este proceso puede resultar pesado e incluso agotador, como en cualquier adversidad que nos encontramos en nuestro camino, cuando buscamos trabajo también adquirimos nuevos aprendizajes y desarrollamos competencias. ¿Cuáles? En mi post de hoy te las explico:  

1. Tolerancia a la frustración: Saber gestionar un No o no obtener los resultados esperados sabemos que no es plato de buen gusto. Asistir a una entrevista, llegar a fase final y que finalmente decidan seleccionar a otra persona o enviar currículums y no recibir respuesta son algunos ejemplos de situaciones que bien gestionadas contribuyen a desarrollar esta competencia.

2. Autoconocimiento: Con el fin de por un lado conocer de qué quieres trabajar y por otro lado saber trasladar lo mejor de ti en tu currículum o en una entrevista, deberemos de reflexionar y hacer un ejercicio de autocrítica y conocimiento de uno mismo. Adicionalmente, es posible que mientras busques un nuevo proyecto descubras más sobre ti mismo ya sea por las cuestiones relacionadas con tu búsqueda (como por ejemplo cómo afrontas situaciones poco comunes en tu vida como una dinámica de grupo) o por atender a asuntos (familiares, de ocio o del hogar) de los que antes no tenías tanto tiempo para dedicar.


3. Persuasión: Saber venderte en una entrevista y lograr despertar interés a un seleccionador son aspectos clave para lograr tu contratación. A través de tu participación en procesos de selección adquieres recursos comunicativos, estratégicos y aprendes a diferenciar qué te funciona explicar y qué no.

4. Adaptación: Esta competencia está presente en todo el proceso de búsqueda de empleo en múltiples situaciones. Tanto si deseamos hacer una reorientación profesional como si llevábamos tiempo sin estar en desempleo será importante que nos actualicemos y adaptemos a lo que solicita el mercado laboral a través de acciones como por ejemplo realizar una formación. Por otro lado, los cambios de citación a entrevistas, aprender a familiarizarse con medios tecnológicos actuales que desconocías para buscar trabajo, estar durante un mes haciendo muchas entrevistas y al siguiente ninguna, etc. también ponen a prueba nuestra capacidad adaptativa.


5. Orientación a resultados: Ser persistente, actuar con energía para lograr un objetivo, saber utilizar las oportunidades y dar respuesta de forma rápida y eficaz, son algunos de los comportamientos que se desarrollan y se adquieren cuando se busca trabajo.
 
6. Creatividad: Diferenciarte de los demás y captar la atención de los empleadores es esencial. Algunas personas con el fin de lograr esta visibilidad sacan a la luz su parte más creativa. ¿Recordamos el videocurrículum de Sandra Pavón?. Otros casos originales fueron el de Carlos Góncer, impulsor de la iniciativa kilómetros por un empleo o el de Lukas Yla que se de dedicó a enviar cajas de Donuts con su currículum dentro a las agencias de comunicación de su interés.


No obstante, la creatividad para buscar trabajo no solo se demuestra en iniciativas como las citadas las cuales no todo el mundo se atrevería a llevarlas a cabo. Muchas personas demuestran esta capacidad en el currículum que elaboran, en el contenido de su carta de presentación o en su elevator pitch.
 
7. Organización: Hay personas que cuando están buscando trabajo me dicen "antes cuando trabajaba tenía tiempo para hacer todo y ahora que tengo más tiempo libre  no me da tiempo a nada". Y este es uno de los aspectos que aprendemos a gestionar; saber distribuirnos el tiempo sin que se nos imponga un calendario, un jefe o un correo urgente.

martes, 3 de enero de 2017

Cómo alcanzar tus objetivos

Con el cambio de año son muchas las personas que se plantean nuevas metas de diferentes tipos, desde retomar los estudios, hacer una estancia en el extranjero o aumentar la familia, por ejemplo. Sin embargo, esta ilusión y energía que desprendemos al inicio en repetidas ocasiones se desvanece y aparece la procastrinación, la frustración y la pérdida de entusiasmo.

¿Qué factores hay que considerar para lograr nuestros objetivos?, ¿cuáles son las mayores adversidades que nos podemos encontrar? Con el fin de dar respuesta a estas y otras cuestiones similares en mi post de hoy cuento con la colaboración de Cristina Garcia Montala.

Cristina es coach y psicóloga y adicionalmente dispone de un Máster en Dirección de Recursos Humanos y Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo. Su experiencia profesional está centrada principalmente en los ámbitos de orientación laboral, coaching y recursos humanos. Actualmente ejerce como técnica de orientación, inserción y formación en Barcelona Activa.

¿Cómo podemos definir nuestros objetivos?

Los objetivos hay que definirlos según nuestros valores. Me refiero al conjunto de valores profundos que nos definen como personas. A nuestra esencia. A lo que nos conecta a la vida y nos mantiene ilusionados. Para ello, es esencial escucharse y saber qué queremos de verdad, para qué lo queremos, y hacerse esta pregunta: ¿si consigo este objetivo, me acerco o me alejo de mis valores, de mis sueños, de mi yo auténtico?

¿Qué aspectos tenemos que tener en cuenta?

Debemos preguntarnos: “cuando consiga mi objetivo, ¿con qué valor estaré conectando? ¿Es realmente mi objetivo o es el de otros?”. Para elaborar nuestro plan de acción, es importante subdividirlo en micro-objetivos alcanzables y calendarizarlo, siendo flexibles, pero comprometiéndonos desde el principio. De esta manera seremos constantes y tendremos la disciplina necesaria para conseguirlo. 


¿Cuáles son los principales errores que cometemos al marcarnos un objetivo?

Querer ir demasiado deprisa y un exceso de ansiedad por llegar, entorpece e incluso puede llegar a bloquear el proceso. Hay que fijarse objetivos concretos, alcanzables, motivadores, que sean propios y no ajenos, dando un paso cada vez. Solo así podremos mantener el compromiso inicial, y no caeremos en el error de marcarnos objetivos vacíos, irreales, sin sentido, externos a nuestro proceso de crecimiento.  

¿Cuáles son las mayores dificultades personales que nos podemos encontrar?

Las dificultades son parte del proceso de aprendizaje y van a ser proporcionales a la magnitud de nuestro reto y a cuán lejos queramos salir de nuestra zona de confort. Entran en escena los “saboteadores", a menudo miedos disfrazados en forma de pereza o desmotivación, creencias limitadoras o mil excusas que van a ir surgiendo, boicoteándonos a nosotros mismos, con el objetivo de posponer nuestros sueños.

¿Qué podemos hacer para sobreponernos a ellas?

Lo primero es identificar a nuestros saboteadores, ser conscientes de ellos. Ese es el primer paso. El siguiente paso es no querer luchar contra ellos. Están ahí para protegernos, para que nos quedemos dentro de nuestra zona de confort. Hay que entender que no son nuestros enemigos, que solo nos ponen a prueba, y son necesarios para nuestro autoconocimiento. Sin ellos, no habría confrontación ni crecimiento. 


¿Cuál es el secreto para mantener la motivación mientras perseguimos nuestras metas?

El secreto es mantenernos conectados a los valores que hay detrás de nuestro objetivo. De esta forma tendrá sentido y nuestra motivación será auténtica, que es de dónde surgirá el compromiso necesario para conseguirlo. Libertad, creatividad, amor, naturaleza… ¿Cuáles son tus valores? ¿Qué es lo que te mueve? Si sabemos quiénes somos y qué queremos de verdad, sabremos qué necesitamos en cada momento y cómo conseguirlo, con esfuerzo pero sin lucha, con fluidez y conexión, explorando nuevos territorios para conquistarse a uno mismo.