lunes, 30 de noviembre de 2015

Una piedra en el camino llamada fracaso

Entendemos el fracaso como un suceso negativo que provoca frustración y malestar. Sentimos que hemos fracasado cuando no hemos conseguido los objetivos que esperábamos, no hemos logrado nuestra meta y el resultado que hemos obtenido es adverso a lo que nos habíamos propuesto.

Podemos sentirnos fracasados cuando nos han despedido, hemos tenido que cerrar nuestro negocio, hemos roto con nuestra pareja o no hemos conseguido superar unas oposiciones, por ejemplo. Cuando experimentamos el fracaso nos sentimos apenados, tristes, perdemos autoestima y se nos incrementan los pensamientos negativos.

No obstante, en este post me gustaría compartir con vosotr@s pequeños apuntes del rol que juega este concepto en nuestra vida.

Me gustaría empezar mi reflexión con una gran frase pronunciada por Henry Ford:

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”


Lo primero de todo es comprender que el fracaso forma parte del camino. Y es que aunque sea como recibir una bofetada, un suceso desafortunado nos obliga a reformular, volver a plantearnos aspectos clave y fortalecernos. ¿Acaso creéis que los grandes genios que conocemos hoy en día lo tuvieron fácil desde el primer momento? Steve Jobs, fracasó varias veces antes de convertirse en uno de los empresarios de referencia en nuestros tiempos. Con ello quiero añadir que el fracaso no es sinónimo de fin. Son una, dos, tres, cuatro... piedras en el camino que lo que nos vienen a decir es que algo ha fallado. Pero no significa que tengamos que tirar la toalla, sino pensar en qué nos hemos podido equivocar y luchar por nuestro objetivo con más fuerza.

En segundo lugar, que un jefe, profesor, pareja, o empresa no haya confiado en tu potencial e incluso te haya dicho frases hirientes no significa que tu no valgas y mucho menos que lo que dicen sea la verdad absoluta. Todos tenemos virtudes, defectos y capacidades que nos hacen diferenciar de los demás y tener potencial. Para ello, os invito a ver el siguiente vídeo en el que algunas personas hoy en día consideradas celebridades se cruzaron en su camino con sujetos que no confiaron en ellos.


Si os habéis encontrado con esa persona que os ha juzgado negativamente, que su opinión os sirva para cuestionar cuánto hay de cierto, qué podría mejorar y cómo podría afrontarlo la siguiente vez, pero en ningún momento permitas que te sirva para tu autodestrucción, sólo para tu desarrollo personal.

Seguidamente, como he reiterado en varios posts nuestros pensamientos influyen en nuestro comportamiento, estado de ánimo y en las decisiones que tomamos. ¿No es suficientemente duro aceptar un error como para tener que decirnos "soy un fracasado", "no valgo", "no seré capaz de...", "todo el esfuerzo que he hecho no ha servido para nada", etc.? Todos estos pensamientos están cargados de distorsiones. Nosotros somos los que más nos tenemos que preocupar por cuidarnos y mimarnos a nosotros mismos. Así que empecemos a pensar de una forma más positiva: "esto me ha servido para...", "que me haya pasado esto no significa que me tenga que volver a pasar" y en general por pensamientos más sanos y realistas.

El fracaso forma parte de nuestra vida y aunque sea incómodo y en algunas ocasiones más complicado de gestionar es necesario para evolucionar, aprender y crecer personalmente y/o profesionalmente.

Por último, quería aproximaros al término de resiliencia que es la capacidad de superar las dificultades, la adversidad significativa o traumas saliendo fortalecido. Es una capacidad que no es innata, por lo que podemos aprender a desarrollarla. Un suceso desfavorable nos puede coger desprevenidos, pero los seres humanos tenemos el potencial para poder superarlo.

"Porque la vida no nos pide llegar en primer lugar siempre, lo que nos pide es no rendirnos nunca"
Oscar Chapital C.

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