jueves, 19 de noviembre de 2015

Cómo afrontar un despido

Con un paro superior al 20% en España no es de extrañar que cada día muchas personas sufran la desafortunada situación de un despido. Situaciones como que el jefe te cite un viernes a última hora, te llamen desde Dirección para mantener una reunión contigo, tu superior te diga "¿podemos hablar un momento?", observar que han prescindido de varias personas, que te dejen de invitar a reuniones de equipo o notar un distanciamiento de tus superiores nos ponen en estado de alerta y provocan que temamos ser la siguiente víctima.

El despido forma parte de la vida laboral y hoy en día todavía más al ser más frecuente. Es una situación desagradable y que comporta un impacto a la persona y también a su entorno más cercano.

Si has pasado por ello, me gustaría que consideraras los siguientes aspectos:

1) Que te hayan despedido no significa que seas un incompetente profesionalmente.
Es normal que cuando una compañía decide prescindir de tus servicios te hagas preguntas tales como: ¿por qué yo?, ¿en qué he fallado?, ¿me habrán despedido por X?, ¿será que no era válido? y un largo etcétera.

Además, un despido en muchas personas supone un ataque a su autoestima provocando que de repente empiecen a dejar de creer en ellos mismos, en su potencial, en su valía... y esto es un grave error.

Para ello, te recomiendo que cuando pasen unos días hagas una lista de qué aspectos han podido ocasionar tu salida y te hagas preguntas como por ejemplo ¿en qué situación estaba la compañía?, ¿qué cambios se han producido recientemente?, ¿qué comportamientos he tenido que podría mejorar?, ¿qué errores he podido cometer y cómo lo afrontaría ahora?, ¿qué les he aportado?, ¿qué he hecho bien en este trabajo? Preguntas que te inviten a la reflexión y sobre todo a la mejora.

2) Sentirse desanimado es normal.
Cuando perdemos a un ser querido o rompemos con la pareja atravesamos una situación de duelo. Con el trabajo pasa igual. No te extrañes si te sientes desanimado, apático, con ganas de llorar, rabia, con sentimientos de vergüenza, con sensación de estar perdido o con mal humor e incluso si manifiestas síntomas psicosomáticos como dolor de estómago o de cabeza.


El trabajo nos ofrece identidad, nos hace sentir útiles, satisfechos con nosotros mismos y nos mejora el autoestima. Cuando se produce esta desvinculación es muy frecuente sentirse apenado, pues te acaban de romper tu rutina, el vínculo que te unía a tus compañeros o a tus clientes. Es cuestión de tiempo. Verás como poco a poco cada día ese dolor irá desapareciendo.

No obstante, cuando esta situación se alarga en el tiempo o los síntomas que nos provoca son severos, tendremos que plantearnos consultar con un profesional.

3) El despido forma parte del pasado, ahora lo importante es tu futuro.
Compartir tus sentimientos y emociones con tu entorno te ayudará a tener otro punto de vista, pero tampoco te centres cada día a todas horas a darle vueltas al mismo tema. Recupera tus hobbies, pasa más tiempo con tu familia, amistades y haz aquellas actividades que te llenan y que el trabajo te impedía ejercer. Céntrate en tu futuro, en dónde vas a orientar tu búsqueda de empleo, cuáles serán tus siguientes pasos, cómo vas a conseguir tu objetivo. No permitas que tu pasado te ate y te torture, lo pasado pasado está. Relativiza tu situación; un despido es duro pero no se acaba el mundo.

3 comentarios :

  1. Laura,

    Para mí, la RESILIENCIA es la clave. Que nos despidan hoy en día es algo que puede pasarnos por desgracia con mucha probabilidad con lo que la cuestión es tener un índice de ocupabilidad alto para poder volver a conseguir un empleo pronto y trabajar la resiliencia, que hará que de esta experiencia negativa salgamos reforzados y con un nuevo aprendizaje.

    Este VÍDEO que te dejo creo que puede ayudar a los lectores de tu blog en general y de este post tan interesante que has hecho, en particular: https://www.youtube.com/watch?v=dm6k4EGPyGU

    Saludos!!!

    ;-)

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