lunes, 27 de abril de 2015

Dolor de espalda, el mal de los empleados

¿Cuántos de vosotros habéis tenido dolor de espalda en algún momento de vuestra vida?, ¿cuántos habéis sufrido una contractura, dolor cervical, de lumbago o nudos musculares? Muchos de vosotros al leer el título de mi nuevo post probablemente habéis pensado "¡Dímelo a mí!" y es que en recursos humanos una de nuestras funciones es preocuparnos porque el trabajador disponga de unas buenas condiciones de trabajo y ofrecer herramientas para favorecer la buena disposición y descanso de la espalda.

Alrededor del 80% de la población sufre en algún momento de su vida dolor de espalda. Tal y como indica el anuario de estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en 2013 se registraron en España 90.562 accidentes en jornada laboral con baja en cuello, incluida la columna y las vértebras cervicales (16.670 casos), y espalda incluida columna y vértebras dorsolumbares (73.892 casos). La duración de la baja puede oscilar desde una semana hasta meses.

Un gesto inadecuado, las malas posturas, el estrés, la ansiedad, etc. son factores que contribuyen a desarrollar un problema en nuestra espalda, el eje de nuestro cuerpo.

En este post voy a explicar desde recursos humanos qué podemos hacer para prevenir esta dolencia:

1. Cuando se incorpora un nuevo trabajador informarle de los riesgos de su trabajo: Como parte del área de Prevención de Riesgos laborales es imprescindible que cuando una persona empiece en la empresa se le ofrezca información necesaria sobre los riesgos que comporta su trabajo y cómo los puede afrontar. A veces es tan simple como ofrecer un breve manual (recomiendo que éste sea visual) en el que se explique aspectos básicos de higiene postural.

2. Impartir formaciones sobre ergonomía: No hay trabajo que se libre de poner en riesgo nuestra espalda. Estar demasiado tiempo de pie o sentado, cargar pesos, tener que agacharse continuamente... evidentemente es más probable que un problema de este tipo lo desencadene un mozo de almacén que un recepcionista, no obstante desde nuestro departamento es nuestra responsabilidad dar pautas, ya sea nosotros mismos o a través de un servicio de prevención ajeno, sobre salud de espalda.

Consejos como apoyar la espalda en nuestro asiento y no curvarla cuando trabajamos delante del ordenador, descansar 5 minutos cada hora, cuando cogemos pesos aproximarlos a nuestro cuerpo, al agacharnos flexionar las piernas, son algunos de ellos.


3. Ofrecer los recursos adecuados para mantener una correcta postura: Si queremos que nuestro personal esté confortable en su puesto tendremos que proporcionar aquellos materiales o herramientas que necesite para evitar daños en su espalda como por ejemplo reposapiés, sillas ergonómicas, si trabajan con portátil ofrecer una segunda pantalla que esté a la altura de los ojos, si trabajan con teléfono continuamente proporcionar unos cascos, evitar mesas con forma de L u ofrecer una banqueta para que apoye un pie si se está mucho rato levantado (como por ejemplo una planchadora).

4. Estar atentos a los malos hábitos de los trabajadores: Podemos dar todas las pautas y recursos necesarios pero aún y así probablemente algunas personas seguirán manteniendo malos hábitos porque llevan mucho tiempo haciéndolo, por intentar ser más rápidos en su trabajo o porque creen que no será para tanto. Es ahí cuando es importante observar y ante lo incorrecto aconsejar que no está bien.

Un mal gesto o postura que se hace, multiplicado por las veces que se hace al día, a la semana, al mes... es arriesgado. Velemos por prevenirlo.

5. Ofrecer una alternativa de tratamiento: Las compañías con más recursos ya cuentan con un fisioterapeuta, una mutua que trata a sus empleados o una sala de relajación y descanso.

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