viernes, 2 de enero de 2015

Cómo definir tus objetivos

Apuntarse al gimnasio, estudiar idiomas, perder peso... son algunos de los típicos propósitos que nos proponemos cuando arrancamos un año nuevo.

La pena es que parte de ellos los dejamos a medio camino o ni siquiera nos ponemos manos a la obra. Empezamos el año con ilusión, con ganas de experimentar y probar nuevas experiencias, pero esa fuerza a veces se desvanece rápidamente. 


Quizás es que tus propósitos son demasiado ambiciosos, no están bien definidos o son difíciles de medir. Por ello, en mi post de hoy os voy a explicar cómo marcarse objetivos.

Piensa en algo que quieras alcanzar...

¿Qué quieres conseguir?
¿Para qué lo quieres conseguir?
¿Qué pasos harás?
¿Qué recursos dispones para conseguirlo?
¿Cómo sabrás que lo has conseguido?

Para definir un objetivo es conveniente que sea:

1. Positivo: Como he dicho en más de una ocasión, la forma que tenemos de hablarnos a nosotros mismos y las palabras que utilizamos, nos influye en cómo nos sentimos

Si el objetivo de una persona es "dejar de estar en el paro", pensarlo de esta manera utilizando la palabra "paro" puede provocar sentimientos negativos. La forma correcta de formularlo sería "encontrar un nuevo proyecto profesional".

2. Específico: Detallar el cómo, cuándo y dónde. Para ello será necesario definir subobjetivos. 

En el caso de proponeros perder peso, un subobjetivo mal planteado sería "hacer deporte" ya que es demasiado genérico. En cambio "salir a correr por el parque treinta minutos diarios antes de ir a trabajar cada día", es más concreto.

3. Medible: Otro factor a tener en cuenta es que los objetivos que nos fijemos se puedan medir, cuantitativamente o cualitativamente. De no ser así, ¿cómo sabremos si lo hemos alcanzado?


Siguiendo con el ejemplo de perder peso, es tan sencillo como llevar un registro semanal. Pero si tu objetivo es por ejemplo "mejorar la relación que tengo con mi madre", una forma de saberlo es haciendo una valoración de cómo son los encuentros que tienes con ella.

4. Motivador: Nos empuja a la acción. Su alcance nos dará satisfacción.

5. Realista: Debe de ser posible lograrlo. En caso contrario, lo que nos conducirá es a la frustración y al abandono. Para ello es fundamental ser honesto con uno mismo.

6. Detallado en plazos: Ubicarlo en un marco temporal.

Si mi objetivo a largo plazo es "ser responsable de un departamento de recursos humanos en una multinacional", deberé establecer pasos como estudiar un máster o posgrado, perfeccionar los idiomas, adquirir más experiencia profesional, etc. y a todo ello concretar unos plazos.


7. Bajo tu control: Algunos objetivos que nos propongamos pueden incluir factores que no nos es posible controlar. Por ejemplo, si quiero conseguir que en mi trabajo me respeten más, es evidente que no puedo controlar el comportamiento de los demás, pero sí que está en mi mano aprender a ser más asertiva.

8. Ecológico: Saludable y beneficioso para uno mismo y para el contexto. Haciendo referencia al ejemplo de querer ser responsable de RRHH, ello implicará más dedicación para formarme, por lo que tendré que reflexionar ¿cómo afectará mi objetivo a mi relación de pareja? o ¿qué problemas podré tener?


"Si bien las metas son importantes, tener un plan de acción es vital para el éxito de esas metas. Tener una meta sin un plan de acción es como querer viajar a un nuevo destino sin tener un mapa"
Steve Maraboli

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