martes, 8 de abril de 2014

¡Stop al jefe gritón!

Que en frente de grandes y buenos equipos a veces hay personas que no tratan bien a sus empleados no es ninguna novedad, por eso en mi post de hoy quiero ir más allá y dar mi opinión sobre qué entiendo yo por un buen líder y qué consecuencias acarrea un jefe incompetente en establecer relaciones profesionales.

Faltas de respeto, ridiculización en público, chillar a los demás, correos electrónicos agresivos... son características que definen a algunos responsables de equipo que entienden la amenaza, el grito y el abuso de autoritarismo como la base de un liderazgo.

Una publicación en The Washington Post especificaba que “la agresión verbal suele paralizar la memoria activa de las víctimas, reducir la habilidad de entender instrucciones y realizar tareas básicas como operar una computadora”.

Me identifico con el líder que es respetuoso, empático y contribuye en el desarrollo de las personas, pero que también es firme, contundente y autoritario cuando lo tiene que ser.

¿Se creen que porque griten más se les van a entender mejor? Es evidente que no piensan en las consecuencias que tiene su mala actitud en sus subordinados y de ser así, poco les importa. Uno de los aspectos que hacen de nuestro trabajo un lugar mejor es el clima laboral. Sus comportamientos pueden llegar a producir miedo, tensión, estrés y ansiedad, y ¡así no se puede trabajar bien! Si eres uno de los que se sienten atemorizados por su superior, ¡convierte tu miedo en valentía! No tienes que aguantar, aguantar y aguantar hasta que no puedas más, tu salud se lastimará.


Te animo a que lo hables tranquilamente con esa persona, le expliques la repercusión que tiene su actitud, cómo influye en tu trabajo y cómo te hace sentir cuando te grita. A veces ocurre que ni es consciente de ello.

Desde aquí reclamo que la Dirección tome medidas cuando observe que un superior tiene un comportamiento agresivo y produce un ambiente hostil. Preguntarle qué le ocurre, pues quizás está atravesando una situación personal complicada. Llamarle la atención y hacerle un seguimiento.

Jefes gritones que luego se extrañan cuando el personal de su equipo se marcha de la empresa. ¿Acaso creen que sus gritos les garantizará retener el talento? El exceso de rotación y las salidas voluntarias de la compañía algo nos indica. ¿Hacéis en la empresa entrevistas de salida para conocer los motivos por los que se va el personal?


Jefes gritones que incluso provocan que algunos subordinados causen baja. La repercusión de su tóxico comportamiento en el empleado no se ciñe exclusivamente al ámbito profesional, sino que traspasa fronteras y provoca que se sienta mal en su vida extralaboral.

En mi experiencia he conocido excelentes profesionales con baja autoestima, pesadillas y que se sentían tensos incluso cuando les sonaba el teléfono temiendo que fuera su jefe chillón. Por lo que expreso… ¡Stop al jefe gritón! Y…

¡Qué nadie te haga dudar de tu valía profesional!

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