martes, 25 de febrero de 2014

Tu etiqueta profesional en LinkedIn

Imagina que estás en un evento de networking y te dan una pegatina para que escribas tu nombre y quién eres y que posteriormente te tendrás que poner para que los demás te conozcan. ¿Qué pondrías? ¿Técnico de sistemas, contable, delegado de ventas, Project Manager, profesional de marketing y comunicación…? Esto es tu etiqueta profesional. Aquello con lo que te sientes identificado y que define quién eres profesionalmente.


En LinkedIn se llama titular profesional, aparece debajo de nuestro nombre y tiene tanta importancia que muchas veces la decisión de entrar o no en un perfil e incluso de enviar una solicitud de contacto se basa en el contenido de la etiqueta.

Pero, ¿qué pones? En primer lugar tiene que ser un nombre con el que te sientas cómodo, y es que hay muchas palabras que tienen connotaciones. Por ejemplo un consultor de cualquier ámbito es un profesional que en sus funciones incluye el asesoramiento al cliente, mientras que un técnico no.

Hay empresas en las que las denominaciones de las categorías profesionales siguen una nomenclatura propia (ejemplo: administrativo nivel II) y el usuario en su LinkedIn utiliza ese nombre. Si es tu caso, analiza cómo se llama tu profesión en el mercado. De no hacerlo así, corres el riesgo de que las personas que vean tu perfil no te acaben de ubicar en un puesto de trabajo y de que aparezcas menos en las búsquedas.


Y este es el siguiente punto a tener en consideración. Al poner tu titular profesional, hay que pensar en escribir aquellas palabras que te ayudarán a que aparezcas más en las búsquedas. Algunas personas en este punto, indican diferentes profesiones que tienen una cierta relación (ejemplo: Consultor de carreras / Formador / Coach) o áreas de especialización.

Tu etiqueta profesional no es “en búsqueda activa” o “en transición profesional”. ¡No! Esa es tu situación actual, pero no lo que te define como trabajador. Seguramente si lo has añadido es porque consideras que especificándolo te ayudará a que la gente te contacte y se interese por ti, pero no siempre es así, hay personas que precisamente eso les produce rechazo en el momento de aceptar una invitación.

Tu etiqueta tampoco es el nombre de tu último puesto, es aquello qué eres pero que también quieres llegar a ser. ¿Os acordáis de Sandra Pavón, la chica que acompañé en su proceso de búsqueda de empleo de la que hice el post de un caso de éxito? En sus últimos años había trabajado como comercial pero lo que quería hacer era estar involucrada en temas de comunicación o marketing, que era lo que había estudiado, y eso es lo que recalcó en su titular profesional.

Otro aspecto a considerar y que a mí personalmente me tiene asombrada, es ver cómo algunos usuarios se inflan la etiqueta. El becario dice que es técnico ¡o incluso responsable!, el técnico que es manager… Es un error. Pues cuando te entrevisten, indaguen en tu experiencia profesional y se den cuenta de que eso no es así, generarás una gran desconfianza al reclutador. Es más, hay algunos perfiles que simplemente echándoles un vistazo ya te das cuenta de que algo falla y de que está exagerado.

¿Qué puedes hacer si tienes dos salidas profesionales muy dispares? El que ha estudiado educación social pero también ingeniería informática, por ejemplo. En este caso, escoge para cuál de tus dos salidas laborales quieres utilizar LinkedIn, pero no utilices un mismo perfil para ambas opciones. Lo que producirás es confusión a los demás.


Por último, comentar que los usuarios más creativos, optan por incluir en su etiqueta una frase ingeniosa o un eslogan. Recuerdo un ingeniero de producto que incluía “turning ideas into software”.

LinkedIn es todo un mundo con muchas posibilidades, poco a poco en mi blog os iré hablando de esta fascinante red que bien utilizada abre muchas puertas.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Respiración, antídoto para el estrés

Las exigencias que hacemos frente en nuestra vida diaria producen que no respiremos bien. Estamos tan concentrados en lo que tenemos que hacer (entregar un informe, ir a buscar a los niños, estudiar…) que no prestamos atención a cómo está nuestro cuerpo y a las señales que nos envía.

El estrés es el patrón de respuestas que se produce cuando una persona tiene que atender un exceso de demandas y sus recursos son escasos para afrontarlas.

Ante una situación de este tipo nuestra respiración puede ser incompleta, superficial, el aire que llega a nuestros pulmones es menor, nuestra sangre está insuficientemente oxigenada y facilita que nos sintamos con ansiedad o fatiga.

Por ello, es importante respirar bien. De técnicas de respiración existen una multitud, pero en este post os voy a explicar algunas que son tan sencillas que incluso las podéis hacer en cualquier momento y en cualquier lugar.


Relajación mediante el suspiro

Muchas veces pensamos que cuando bostezamos es porque estamos cansados, aburridos o tenemos sueño, pero no es la única explicación. En un momento tenso el bostezo indica que el oxígeno que tomamos es insuficiente y el organismo procura remediar esta situación de hipoxia.

Ya sea de pie o sentado, suspira entre ocho y doce veces profundamente dejando salir el aire de tus pulmones, emitiendo un sonido profundo de alivio. Comprobarás que después del ejercicio te sentirás más relajado.

Respiración natural completa

Igual que la técnica anterior, puedes hacer este ejercicio de pie o sentado.

Inspira y llena primero la parte inferior de tus pulmones, seguidamente la parte media y por último la superior. Eleva ligeramente los hombros y las clavículas.

Mantén el aire unos segundos.

Al espirar, primero mete el abdomen hacia adentro y ves levantándolo a medida que los pulmones se vacían. Relaja el tórax y el abdomen.

Realizar este ejercicio 10 minutos al levantarte y otros 10 antes de acostarte te beneficiará a afrontar tu día a día ajetreado.

Respiración alternante

Este ejercicio es muy indicado para aquellas personas que sufren de dolores de cabeza tensionales o producidos por sinusitis crónica.

Sentado en una posición cómoda, apoya el dedo pulgar sobre la fosa derecha e inspira lentamente por la izquierda.

Seguidamente, cierra tu ventana izquierda con el dedo anular y quita el pulgar de la fosa derecha y espira. Una vez hecho, inspira por el mismo lado derecho. Cierra la fosa derecha con el pulgar y abre la izquierda. Espira. Así sucesivamente.

Para mayor claridad, os dejo el siguiente vídeo que explica detalladamente el procedimiento.


Como veis son técnicas muy fáciles de aplicar y de aprender. Las podéis utilizar antes de entrar a una entrevista de trabajo, en un momento de tensión laboral y en vuestra vida cotidiana. Eso sí, cuando os pongáis en ello procurar estar en un sitio lo más tranquilo posible y no tengáis prisa.

“El aire es tu alimento y tu medicamento”. Aristóteles

miércoles, 12 de febrero de 2014

Cómo hacer una entrevista por competencias

Hola amig@s,

En un post anterior os hice una breve introducción al término de competencias y hoy os voy a explicar cómo hacer una entrevista basada en este concepto.

Os recuerdo que las competencias son las características que posee un individuo que están causalmente relacionadas con un desempeño superior.

Actualmente muchas compañías utilizan un modelo de selección basado en la Técnica de incidentes críticos que Flanagan (1954) ideó durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta técnica parte de la premisa de que si una persona en el pasado demostró disponer de una determinada competencia, en un futuro la seguirá teniendo e incluso la podrá seguir desarrollando. Por ejemplo, si una persona en el pasado demostró tener capacidad de liderazgo, en un futuro seguirá teniendo esta competencia y mejor.

Por lo tanto el entrevistador preguntará por situaciones pasadas que ha vivido el candidato. Su objetivo es saber qué hizo, cómo lo hizo, qué sintió y qué pensó. Estas situaciones son los incidentes críticos.


Un ejemplo de pregunta para detectar la competencia iniciativa sería: “Explíqueme una situación en la que sin que se lo pidieran, propuso un cambio en su trabajo que fue significativo”.

Para realizar este tipo de entrevista hay que tener en cuenta una serie de aspectos:

Antes de la entrevista…

* Conocer el perfil competencial: Más allá de la experiencia profesional, formación y conocimientos que son requeridos, es imprescindible que el entrevistador conozca las competencias que tiene que disponer el aspirante y los comportamientos que están asociados a estas.

Durante la entrevista…

* Preguntar por una situación reciente: Lo más idóneo es que el postulante explique una situación que se haya producido en el último año, pues situaciones muy ajenas en el tiempo pueden no ser muy representativas de su momento actual.

* Reconducir al candidato si no contesta adecuadamente: Muchas veces ocurre que cuando el seleccionador pregunta por una situación concreta el candidato comete errores como:

  • Hablar en plural utilizando términos como “nosotros” o “el equipo”: 
Ejemplo:
E: Explíqueme una situación en la que tuvo dificultades para llegar a un objetivo.
C: Pues teníamos que entregar un informe para un cliente, se requería recabar mucha información y no nos daba tiempo…

Como podéis observar no queda claro el rol que desempeñó, por lo que es importante que el entrevistador remarque que quiere conocer cuál fue su contribución, no la del equipo.

  • Explicar en general cómo afronta situaciones de ese tipo: 
Ejemplo: 
E: Cuénteme una situación en la que le llamó un cliente enfadado.
C: ¡Eso me pasaba a menudo! Lo que hago es escuchar, no perder la calma…

El objetivo es saber cómo resuelve la persona conflictos con los clientes y lo mejor para conocer bien su actuación es, a través de una situación compleja, saber qué pasó, qué le dijo al cliente, cómo lo dijo, cómo se sintió y cómo se resolvió.


  • Explicar cómo actuaría ante una situación de ese tipo o hablar teóricamente:
Ejemplo: 
E: Explíqueme un problema complejo que tuvo que resolver.
C: Lo que tienes que hacer es analizar qué ha pasado…

De la teoría a la práctica puede haber una gran diferencia, por ello es vital que el entrevistador recalque que quiere que le relate una situación concreta, no qué considera que tiene que hacer.

* Si no contesta, preguntar por situaciones similares o incluso que no sean del ámbito laboral y que permitan observar la competencia: A veces sucede que el candidato no contesta porque o bien no le viene nada a la mente o porque no ha vivido ninguna situación de ese tipo. Imaginaros que entrevistáis a una persona sin experiencia previa para una posición de comercial. Laboralmente no ha tenido la oportunidad de negociar, pero quizás sí que recientemente ha tenido que negociar la compra de un coche.

En caso de no obtener una respuesta debemos de concluir que la competencia no se ha observado, no que no la disponga.

Después de la entrevista…

* Analizar las conductas registradas: Una vez finalizada la entrevista, el seleccionador clasifica las conductas detectadas en las competencias (ej: Conducta: Ayuda a los compañeros de forma voluntaria -> Competencia: Trabajo en equipo) y evalúa si el nivel de cada competencia que dispone el candidato se ajusta al perfil del puesto.


¡RECOMENDACIÓN! Para ver ejemplos de preguntas por competencias os recomiendo el libro: Diccionario de preguntas. Gestión por competencias: cómo planificar la entrevista por competencias de Martha Alles.

miércoles, 5 de febrero de 2014

En paro, ¿y ahora qué?

El desempleo es una situación inquietante que desafortunadamente muchas personas están atravesando actualmente. Algunos han sido despedidos, a otros se les ha finalizado el contrato o han dejado su trabajo porque no podían más. Incluso lamentablemente muchos jóvenes todavía no han podido encontrar su primera oportunidad laboral.

Esta situación puede generar sentimientos de tristeza, injusticia, ira hacia la empresa o preocupación. Esto es normal y le pasa a mucha gente, sin embargo no te quedes anclado en ese momento y preguntándote ¿por qué? y ¿por qué? ¡Actúa!

Mis 6 consejos

1. Desintoxícate: Los profesionales que han pasado por una mala experiencia en su última empresa, en ocasiones no se sienten preparados para hacer su currículum, hablar de su trabajo y mucho menos para afrontar una entrevista de selección e incorporarse en un nuevo empleo. ¡No pasa nada! Si te lo puedes permitir tu mejor medicina es la desconexión. Disfruta con tus niños, practica deporte, dedica tiempo a tus hobbies y retoma tu vida social.

Es importante que estés bien cuando decidas empezar a buscar trabajo. Los sentimientos negativos se reflejan en la entrevista. Además, ¡tu futura empresa te necesita al 100%!


No obstante, no caigas en el error de relajarte demasiado. Piensa que cuando te pongas manos a la obra quizás no encuentras trabajo a la primera y tu búsqueda se puede prorrogar meses.

2. Háblate bien: Uno de los puntos que más me sensibiliza en mi faceta de orientadora es escuchar cómo algunas personas se tratan a sí mismas, diciéndose comentarios como “no sirvo para nada”, “si me despidieron es porque no valía profesionalmente”, “soy un inútil”… e incluso llegándose a sentir avergonzadas y con baja autoestima. ¡Stop! ¡Eso no es así! Eres un contable, técnico de marketing, informático, administrativo, operario… que al igual que más de un 25% de la población que está en desempleo está en un momento de transición. Una situación que tarde o temprano acabará.

El desempleo tiene un día de fin, ¡no lo dudes!

3. Planea: Cuando trabajas estás tan concentrado en tu día a día y en el corto plazo que prácticamente no te planteas que quieres hacer en un futuro. ¡Es el momento para que lo reflexiones! ¿Te quieres seguir dedicando a lo mismo? ¿Quieres hacer un cambio y te gustaría formarte? ¿Te gustaría emprender? ¿Has pensado alguna vez en ir al extranjero a perfeccionar tu inglés?

Muchas personas cuando están en desempleo se sienten “poco útiles”. Piensa, ¿qué puedes hacer para conseguir que tu perfil sea más atractivo y completo? Échale un vistazo a las ofertas de trabajo de tu ámbito y estudia qué pide el mercado ahora mismo para un perfil como el tuyo o habla con un profesional de tu campo y pregúntale. Quizás necesitas ampliar tus conocimientos.

En nuestra ciudad, disponemos de organismos que te pueden asesorar y ayudar en estos temas como por ejemplo Barcelona Activa.

4. Márcate un horario: Uno de los aspectos que más descoloca es la alteración de la rutina diaria. Ahora que ya tienes planeado qué vas a hacer ya sea para aumentar tu nivel de empleabilidad, crear tu negocio, hacer un cambio o realizar algo que te llene, establécete un horario y planifícate cada día de la semana.

Si antes dedicabas ocho horas a una jornada laboral, ahora tienes ocho horas para dedicarlas al trabajo de buscar trabajo


5. No pases mucho tiempo en casa: ¡No es sano! Hay muchas actividades que se pueden hacer perfectamente al aire libre y sin coste como por ejemplo practicar deporte. Incluso hoy en día para buscar empleo prácticamente basta con un portátil y conexión a internet. ¿Qué tal si de vez en cuando pruebas de ir a una cafetería con wifi?

Aprovecha para asistir a eventos o charlas que facilitan el networking ¡nunca sabes dónde puede estar tu futuro empleador!

6. Reinvéntate: Si llevas tiempo en desempleo, has enviado un centenar de currículums y no te han llamado o te descartan cuando haces una entrevista es porque algo falla. Investiga qué es. ¿Qué canales utilizas?, ¿son los más idóneos para tu perfil? Por otro lado, si conoces a un experto en RRHH estaría bien que le echara un vistazo a tu currículum. Respecto a los procesos en los que has participado y te han rechazado no está de más que pidas feedback a los entrevistadores y preguntes los motivos. No se van a extrañar, tu objetivo es detectar qué ocurre y mejorarlo.

Recuerdo el caso de una persona que llevaba un año en desempleo sin haber hecho ninguna entrevista, tras sentarme con ella observé que su currículum era denso, largo, poco atractivo y no se entendía. Se modificó y ese mismo mes recibió dos llamadas de dos empresas.


Para finalizar, os dejo este vídeo que demuestra, bajo mi punto de vista, una de las claves más importantes para encontrar empleo: la constancia.