miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Estancamiento? ¡No, gracias!

“No sé qué hacer”, "¿y si no sale bien?", “ahora no tengo tiempo”... ¿Te suenan estas expresiones? Antes o después estoy convencida de que al menos una la has pronunciado en alguna situación.

Te despiertas, vas al trabajo, haces tus horas, regresas a casa, preparas la cena y vuelves a dormir, y así día tras día. Llevas meses haciendo la misma rutina, quejándote, sin avanzar profesionalmente, sin asumir nuevas responsabilidades, haciendo un trabajo que no te llena y lo peor de todo sin poner ningún remedio. Te sientes triste e insatisfecho.

Amig@, ¡es el momento de tomar las riendas y cambiar!

Bienvenido a la zona de confort. Un espacio en el que estás cómodo, es predecible, no hay cambios bruscos y está todo bajo control. Un espacio a la vez peligroso, pues a veces te impide tomar decisiones y cambiar tu rumbo.

Lo fácil es mantenerte en tu zona de confort, el mérito está en salir de ella

¡Déjate de excusas y atrévete! Si sientes una sensación desagradable, de alerta y angustia es que el miedo te está haciendo una visita. Es normal sentirse así, lo importante es saber sobreponerte a él. El miedo es un sentimiento que te limita en el momento de actuar y acompañado de pensamientos que no tienen fundamento alguno (¿y si me equivoco?, ¿y si fracaso?) te impide avanzar. Imaginar es gratis, ¿no es mejor visualizarte alcanzando tus objetivos?

Los límites te los marcas tú

Analiza qué te gustaría hacer, planifica cómo lo vas a conseguir y… ¡actúa! ¿Tu objetivo se puede conseguir en tu empresa? Prepara un buen argumento e incluso una propuesta y ¡habla con tu jefe! ¿Quieres trabajar en algo diferente? ¡Fórmate! ¿Tu ilusión es ser tu propio jefe? ¡Emprende!


En mi experiencia he visto desde un gestor de clientes de banca formándose para ser profesor de niños a una profesional de seguros crear su propia empresa de organización de bodas.

No tienes por qué seguir haciendo algo relacionado con lo que has estudiado o trabajado durante muchos años si no te ilusiona.

Perseguir tu objetivo a veces implicará tomar decisiones arriesgadas como dejar un trabajo. Si en tu caso no es tan sencillo, estudia qué puedes hacer ahora para aproximarte a tu meta. Por ejemplo, una persona que le gustaría trabajar con niños, podría hacer un voluntariado.

¡Experimenta! Iniciar nuevos proyectos te abrirá las puertas a aprender, a superarte, conocer gente nueva y sobre todo a evolucionar. Aprovecha las oportunidades que se cruzan en tu camino.


Si te caes, habrás aprendido, cogerás fuerzas y te levantarás. ¡No lo dudes!

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, Albert Einstein

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